Agua


“Agua” es un recorrido por cuatro mundos distintos con un denominador común, la fuente de la vida.

El primero es el mundo de “La Gran Reserva” helada, la reserva de vida, los glaciares, donde se concentra la mayor cantidad de agua dulce del planeta y que es al mismo tiempo el mas incuestionable termómetro del deterioro de la naturaleza por los efectos del cambio climático. La belleza del glaciar de Qalerallit en el suroeste de Groenlandia, sus caprichosas formas y colores, desde la transparencia del hielo recristalizado hasta el azul más intenso, jaspeado por la tierra y piedras que arrastra a su paso, se abre a innitos encuadres, y dibuja lineas y efectos propios de una acuarela.

© Pio Cabanillas

El glaciar es agua y es vida que se apaga, que discurre lentamente hacia el mar para desmoronarse y diluirse en la sal.

Un segundo universo evoca la belleza, el agua de colores que brotan de las profundidades, “Bajo el Volcán”, donde conviven minerales de tonos vivos, azufre, azurita, obsidianas de mil y una erupciones, cuyos reejos convierten las lagunas y sus orillas en paletas brillantes de Azul, Rojo, y Verde. Las fantasmagóricas formaciones rocosas, losTrolls de la playa negra de Vik i Mirdal o los volcanes de Thingvellir en Islandia conducen la imaginación hacia relatos medievales de cción o leyendas fantásticas de los pueblos del mar. Son tonalidades que obligan a apartar los ojos, incrédulos, del visor de la cámara para abstraerse con los cambios de luz hasta captar un guiño en el agua, espejo que perdure en el recuerdo.


El siguiente entorno son “los campos sembrados de ostras” en la costa Vietnamita al sur de Da Nang. Los aperos y enseres de los pescadores, las barcas cualquier onda recorre lenta y simétricamente la bahía hasta perderse de vista.

Expo Agua-21Pero son las redes de un azul índigo sujetas por multitud de maderos alargados que brotan del fondo, las que atraen el objetivo y cuyo color domina por completo el escenario, intercalado a veces por lonas amarillas que cierran unos improvisados rediles.

En esos campos viven del agua y encuentran su sustento, generación tras generación, de estos pueblos, que acarician cada tarde el mar para no llenar de arena las ostras que recogen; o vendedores de caimanes y serpientes que se enroscan, sierpes y pitones, desde la infancia para ofrecerlas desde sus botes al mejor postor.

En esas lagunas hay niños que pastorean los rebaños jugando y bañándose con los bueyes sin reparo alguno, inagotables, con la felicidad en el rostro. Pero son los mismos niños que serán obligados a mendigar durante horas interminables, con la mano extendida, sin pronunciar palabra, y la expresión de tristeza más profunda que una cámara pueda robar.

 

Expo Agua-16

Del agua surge así, en distintos rincones de nuestro mundo, la vida, la belleza, el color, el sustento, la felicidad y la tristeza. Sensaciones ante las que hay que contener la respiración si se quiere captar el instante, transmitir la emoción de un momento.