Baroque


Baroque

La arenisca es la materia prima con la que naturaleza representa el capricho, la dinámica y la distorsión de las formas. Los cañones y gargantas formados por la erosión de esta piedra producen fuertes contrastes de luces y sombras, una impresión de desequilibrio, de desorden, una sucesión de golpes de efecto e ilusiones ópticas. 

En la arenisca no existen reglas ni se respeta proporción alguna. Pliegues y deformidades, como máscaras o perlas barruecas, conforman un escenario teatral casi grotesco, cambiante en función de los rayos de luz que resbalan entre las grietas. No hay orden ni simetría sino una naturaleza libre y voluble como henchida por el viento. Lo real se confunde con lo imaginario, los planos y la profundidad de campo son engañosos, y el derroche de movimiento y líneas difumina los objetos y  da la primacía a los efectos visuales. 

Baroque es un culto a la imagen libre, a la abrumadora mise en scène de la naturaleza en el Cañón Antelope en los Estados Unidos, donde se nos ofrece una realidad inabarcable, llena de alternativas, una versátil ficción al servicio de la fantasía de todos y cada uno de quienes lo recorren e intentan captar su esencia.