Sand & Gullies


SAND & GULLIES, exposición de PIO CABANILLAS

GALERÍA BAGINSKI – LISBOA 2019

Unos surcos en la Tierra reúnen mi mirada de geógrafo con la de quien sólo quiere, mostrándolos, crear emociones a la mirada. Mis ojos ven la piel desnuda de la Tierra, están educados para desentrañar mapas, rastros y evocaciones del viento, del agua, de arenas, piedras, para levantar el acta de los paisajes. Y, de pronto, alguien te sorprende con otras cualidades de los surcos, de las grietas, de los barrancos, con otra geografía de la belleza del mundo, en los mismos lugares pero desde encuadres y evocaciones distintas. Alguien te hace presente, a través del arte, un lado inesperado de ciertos valles, de ríos de mil cauces, de intuiciones de itinerarios intransitables, de erosiones como dentelladas, de dunas o lavas sin historia ni vida. Son, en principio, “naturalezas”, pero en movimiento, hablan de una Tierra en cambio propio, sólo detenido por el instante de la fotografía. Por tanto, eso que estoy viendo estaba allí, más allá o más acá del mapa.

 

Miro estas fotos y reconozco mi planeta, haciéndose y deshaciéndose, el de siempre en las tierras  exigentes. Está conseguido con excelente calidad fotográfica lo que tiene de mejor en su lado primario y desolado, en sus asomos cósmicos. Sin embargo, no es eso. Hay más o, mejor, algo diferente: una captación voluntaria y fundamental de otras calidades que aparecen cuando se produce una relación estética con las cosas y los lugares. Se muestra entonces una decantación de formas bellas, de colores armoniosos, de geometrías fractales, que remiten desde lo real a lo abstracto, que sugieren cuadros en el panorama o en el detalle que valen por su misma composición estética, que son tal composición ya artística. El arte es, primero, saber ver y, luego, saber plasmarlo. El autor arroja una mirada sobre su alrededor como aquel lobo de Mauriac, que leía su paisaje con el don especial de quien hace de la percepción de la naturaleza una relación vital. Así se logra que el “cuadro de la naturaleza” sea también una lección de belleza.

Eduardo Martínez de Pisón