Surcos


SURCOS, exposición de PIO CABANILLAS

CREAR EMOCIONES

Unos surcos en la Tierra reúnen mi mirada de geógrafo con la de quien sólo quiere, mostrándolos, crear emociones a la mirada. Mis ojos ven la piel desnuda de la Tierra, están educados para desentrañar mapas, rastros y evocaciones del viento, del agua, de arenas, piedras, para levantar el acta de los paisajes. Y, de pronto, alguien te sorprende con otras cualidades de los surcos, de las grietas, de los barrancos, con otra geografía de la belleza del mundo, en los mismos lugares pero desde encuadres y evocaciones distintas. Alguien te hace presente, a través del arte, un lado inesperado de ciertos valles, de ríos de mil cauces, de intuiciones de itinerarios intransitables, de erosiones como dentelladas, de dunas o lavas sin historia ni vida. Son, en principio, “naturalezas”, pero en movimiento, hablan de una Tierra en cambio propio, sólo detenido por el instante de la fotografía. Por tanto, eso que estoy viendo estaba allí, más allá o más acá del mapa.

Miro estas fotos y reconozco mi planeta, haciéndose y deshaciéndose, el de siempre en las tierras  exigentes. Está conseguido con excelente calidad fotográfica lo que tiene de mejor en su lado primario y desolado, en sus asomos cósmicos. Sin embargo, no es eso. Hay más o, mejor, algo diferente: una captación voluntaria y fundamental de otras calidades que aparecen cuando se produce una relación estética con las cosas y los lugares. Se muestra entonces una decantación de formas bellas, de colores armoniosos, de geometrías fractales, que remiten desde lo real a lo abstracto, que sugieren cuadros en el panorama o en el detalle que valen por su misma composición estética, que son tal composición ya artística. El arte es, primero, saber ver y, luego, saber plasmarlo. El autor arroja una mirada sobre su alrededor como aquel lobo de Mauriac, que leía su paisaje con el don especial de quien hace de la percepción de la naturaleza una relación vital. Así se logra que el “cuadro de la naturaleza” sea también una lección de belleza.

Formas, luces, sombras, colores se adueñan del observador y éste transforma con intensidad la geografía estricta en arte, el paisaje en abstracción. Conforme se pierde la identificación de las formas se acentúan los significados estéticos. Lo visual convierte el barranco o el litoral en lienzo que evoca o que muestra calidades formales y cromáticas, nacidas de la Tierra y expresadas en otro círculo de conocimientos y sensibilidades.

 

Pío Cabanillas está aquí –y no requiere más- como el viajero que fotografía las expresiones estéticas de la naturaleza y hace con ellas obras de arte. Imagino al viajero mirando la Tierra que nos anima, nutre y soporta, quedándose con sus rudas bellezas, para guardarlas y enseñarlas a quien no estaba en el camino o a quien pasó apresurado. Como tales bellezas, ya no como tales lugares. Recolector de fragmentos de paisajes, duros y delicados, sutiles y rotundos, ásperos y suaves, luminosos y oscuros, el caminante hace arte del objeto geográfico y nos enseña a ver y nos incita al goce en sus resultados, que parecen inspirados en las texturas de la acuarela, del óleo y hasta del dibujo a plumilla. Los azules y los verdes se combinan, funden y cortan con dorados, rojizos, pardos y blancos, con brillos metálicos, con sienas, y eso es bastante si se trata de crear emociones.

Hemos conquistado con el arte también un nivel superior en la relación con la Tierra. Tras estas imágenes, nuevos viajeros sabrán distinguirlo en sus surcos. No podré mirar del modo habitual mis mapas ni mis paisajes. Alguien me ha presentado otro rostro de mis valles, sus desiertos y sus reflejos en el agua. Eso significa la palabra crear.

Eduardo Martínez de Pisón

Galería Aina Nowack.
Calle del Darro 16 – 28002 Madrid +34 610 569 030
www.ainanowack.com