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Pío Cabanillas expone «Siria Eterna» en el Ateneo de Málaga


«Todo lo que ves, ya no existe»
Entonces Pío Cabanillas calla un par de segundos, quizás consciente de que la frase puede ser un buen titular, un hilo del que tirar para el periodista.
Fruto de su pasión por la fotografía, ha nacido la exposición «Siria Eterna», cuya inauguración en el Ateneo de Málaga se convirtió en una cita más que concurrida capaz de recordar a los tiempos anteriores a la pandemia con una nutrida presencia institucional.
Pío Cabanillas presenta en el Ateneo de Málaga una selección de sus fotografías previas al conflicto que asola el país árabe
«Siria Eterna» reune una selección de 31 piezas realizadas por Cabanillas justo antes de que el país árabe comenzara a desangrarse en un conflicto que se prolonga hasta hoy. Frente a las fotografías de los restos arqueológicos destruidos por el ISIS, el madrileño recuerda su llegada al país en 2009, su estancia durante meses para paterarse su territorio marcado sobre el mapa con un tiralíneas y su trabajo de campo convertido ahora en un «documento histórico» que reivindica como un «alegato por la paz»  y un recuerdo «de lo que el ser humano puede ser capaz de hacer» desde la belleza monumental de Palmira hasta la destrucción de la vida humana y de ese mismo patrimonio histórico.
«Siria Eterna» vio la luz como exposición en la sede madrileña de Casa Árabe entre noviebre y diciembre de 2019 y ahora permanecerá en el Ateneo de Málaga hasta el próximo 20 de abril. Ofrece la muestra un conjunto de 29 instantáneas y 3 piezas montadas sobre metacrilato.En ambos soposrtes, Cabanillas se decanta por el blanco y negro. «Siempre elijo esa gama cromática porque me da la impresión de que el resultado es una fotografía más íntima y mágica que encaja mejor con el sentimiento que intento plasmar en estas imágenes»

Blanco y Negro

Esa elección estilística enlaza con otra: la primera hora de la mañana como el momento propiocio para tomar las imágenes. » En ese momento la luz es menos dura, también es menos frecuente que haya gente en estos lugares y el resultado se acerca más a lo que voy buscando», explica.
Porque Cabanillas reparte el proyecto y la exposición en dos secciones bien diferenciadas: por un lado, las escenas costumbristas de cafés, patios y bazares llenos de vida y, por otro, los enclaves patrimoniales en medio del desierto. Y entre unas instantáneas y otras, poemas de autores sirios traducidos por primera vez al español.
«Este proyecto recorre lugares como Palmira, el Crac de los Caballeros, San Simeón, Hama, Aphanea, Damasco, Bosra o Alepo, y recoge la vida de sus gentes en tiempos de paz. Es un tributo a la civilización, al colosal resplandor de la creatividad humana en los primeros grandes imprerios, a la sigularidad artística producto de la confluencia en Siria de las tres grandes religiones monoteístas, y un recuerdo al cadencioso deambular de las caravanas que durante siglos mantuvieron unidas a Europa y Asia» puede leerse en el libro «Siria» (La Fábrica, 2019) y ahora en las paredes del Ateneo malagueño.
Y un poco más allá, en una pequeña cartela, los versos del poeta «Saniya Saleh» (1935-1985):
«Mi patria es mi sueño
cabeza y corazón
ardiente y palpitante.
Mi patria son los caminos aislados,
la tumba y las salas de espera.
Mi patria es el exilio y los recuerdos,
es las posibilidades:
el bosque perdido y los pueblos quebrados»

 


Por Antonio Javier López
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